La contradicción de ser humano es nuestra dualidad, de que tenemos un cuerpo que es nuestro envase, y tenemos un contenido que es nuestra alma, y la única manera es que nuestra alma trascienda es desechando el envase, y al desechar el cuerpo perdemos nuestra condición humana. Un muerto ya no es un ser humano, pero lo fue mientras estaba vivo, pero estando muerto su alma está libre. Tenemos una parte carnal y efímera, y una parte que trasciende, ambas partes nos hace ser humanos, pero una limita a la otra y viceversa. Vivimos en esta tensión entre nuestro lado sagrado y nuestro lado carnal, donde nuestra alma busca expandirse, y nuestro cuerpo sólo sabe limitarla. Y así hay quienes anulan una parte de sí para poder dejar dominar a la otra, por ejemplo los budistas viven una vida austera, despreciando los deseos del cuerpo y viviendo sólo con lo esencial, dándole mayos énfasis al crecimiento de su alma y su espiritualidad, y así también hay quienes sólo saben vivir a través de los placeres corporales, llenando de excesos su cuerpo, anulando la vida espiritual.
Pero hay una manera de expandir el alma sin limitar el cuerpo, sino a través de él, donde esta limitante se transforma en una herramienta de esta, el que exterioriza sus sentimientos, que la ayuda a unirse a otras almas. El amar es una manera de extender el alma a otras a través del cuerpo, al amar sinceramente el alma crece fuera del cuerpo y se hace una unidad al alma amada. Una madre que abraza a su hijo usa sus brazos y su calor, cosas que son absolutamente tangibles para demostrar algo que no tiene forma ni mucha explicación. Una pareja que se ama, busca acercarse lo más que se pueda al otro, el caminar de la mano es una manera de demostrar esta union, donde los cuerpos se unen en un gesto que demuestra que hay algo de sagrado en ese gesto, que un sentimientos los obliga a extenderse en el otro, a crecer con el otro.
Y no existe acto más carnal que el sexo, pero al mismo tiempo no existe momento más cercano al nirvana y el éxtasis espiritual que el hacer el amor (el verdadero amor, la carnalización de un sentimiento profundo), y así un mismo acto puede tener un significado totalmente diferente, donde el cuerpo sin estar muerto, permite que el alma se extienda y salga de él, pero sólo con la ayuda de otro cuerpo, con exactamente el mismo sentimiento. Y así el acto más vulgar, se convierte en la demostración más pura de la parte divina de lo que es ser humano, el equilibrio perfecto de lo humano, y lo divino.
viernes, 23 de julio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario